reconstrucción de accidentes de trafico

¿Es realmente peligroso conducir con altas temperaturas?

En la reconstrucción siniestros viales, se ha demostrado que las altas temperaturas influyen directamente en la coordinación y reacción de los conductores. Las temperaturas elevadas típicas del verano se combinan con el cansancio producido por el cambio de los ciclos del sueño afectando la coordinación física. De acuerdo con estudios hechos por la Dirección General de Tráfico en España, durante el verano la incidencia de accidentes aumenta considerablemente.

El sobreesfuerzo corporal que implican las olas de calor de los meses de verano, producen a largo plazo una fatiga que puede ser altamente peligrosa sin la atención debida. La pérdida de conciencia por los llamados ‘golpes de calor’ producen anualmente miles de accidentes de diferente gravedad en todo el territorio español. Los efectos de la deshidratación sumada a la fatiga acumulada pueden producir un enlentecimiento de los reflejos y la percepción espacial.

Entre la DGT y los principales expertos han determinado los efectos del calor en las estadísticas de accidentes viales. Especialmente en el verano, cuando algunas zonas de España registran temperaturas superiores a los 40ºC y porcentajes de humedad elevados.


Los principales efectos del calor en la conducción

Conducir un vehículo es una actividad de extrema complejidad corporal y que demanda una alta coordinación entre los sentidos, extremidades y el cerebro. La percepción panorámica, de distancias, olores, colores y formas, se coordinan perfectamente con la motricidad gruesa y fina. Además, la claridad mental de anticipar movimientos o acciones de otros coches, peatones u objetos se sumado a la guía del coche.

Toda esta capacidad de atención, coordinación, anticipación y movimientos controlados deben producirse en una intensidad y una rapidez de segundos. Un retardo de un par de segundos que pueden suceder entre la percepción de un estímulo y la respuesta corporal puede marcar la diferencia en un accidente vial. El calor sobreexcita los receptores del cuerpo produciendo un desgaste físico que afecta la respiración, la agilidad muscular y la coordinación mano-ojo. Si a esto sumamos una tasa de deshidratación mucho más elevada, se produce un ‘cóctel’ muy peligroso para la conducción.


Los 5 pasos para evitar un golpe de calor en la conducción

1. Mantener la hidratación

Durante el verano, debemos duplicar el consumo de agua o bebidas isotónicas. Debemos evitar el consumo de bebidas azucaradas, refrescos, batidos y otros productos que puedan causar un aumento acelerado del metabolismo


2. Ajustar el aire acondicionado

Al inicio del verano, lo más aconsejable es ajustar el aire acondicionado del vehículo a una temperatura entre 20 y 23ºC. Esto ayuda a reducir la probabilidad de sufrir ‘golpes de calor’, así como producir el ambiente propicio para una conducción cómoda y segura.


3. Elegir la sombra

Cada vez que tengamos que aparcar el coche en algún lugar, debemos en la medida de lo posible, elegir sitios bajo techo o en sombra. Esto reduce considerablemente la temperatura del habitáculo del coche, ayudando a que el aire acondicionado actúe de manera más eficiente.


4. Paradas

Si debemos recorrer la carretera por largas horas, debemos programar paradas para hidratarnos, refrescarnos e incluso tener pequeñas siestas de recuperación. Como es obvio, estas paradas deben hacerse en zonas seguras y que no supongan riesgos para los demás conductores.


5. Escoge bien la vestimenta

Durante la conducción en los meses de verano, la elección de la ropa pasa a ser una decisión que va mucho más allá de la moda o los gustos. La elección de ropa fresca, holgada y de tejidos ligeros es fundamental, debemos escoger telas que permitan una transpiración adecuada. La utilización de gafas de sol puede aportar un mayor confort.

Los golpes de calor llegan sin aviso y sin remedio, por lo que la prevención es crucial. Ante el primer síntoma, lo más prudente es parar en el próximo sitio seguro y solicitar asistencia.