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¿Qué hacer si tienes un accidente y no tienes seguro?

Muchos peritos de accidentes de tráfico han detectado en algunas ocasiones que una o todas las partes involucradas en un siniestro conducen sin seguro. Aunque la Ley de Tráfico en España obliga a todos los conductores a la contratación de un seguro, algunos conductores no cumplen con esta ley. Del mismo modo, algunos conductores descuidados no han hecho la renovación de sus pólizas una vez que han caducado, quedando desprotegidos.

Ser protagonistas de un accidente vial es en sí mismo un grave inconveniente para todos los involucrados. Sin embargo, la situación puede agravarse aún más si una de las partes ha faltado en su responsabilidad civil en relación al seguro de accidentes. Sumado al estrés y la conmoción que produce un accidente de tráfico, sin importar su gravedad, debemos añadir enfrentarnos a un conductor sin seguro. 

No solamente pone en riesgo la cobertura de los daños materiales que pudiera sufrir el vehículo, sino que la falta de un seguro invalidará la cobertura médica posterior. Es decir, si un conductor colisiona con un coche sin seguro, la cobertura de gastos médicos posteriores puede verse muy comprometida. No obstante, hay una serie de actuaciones que pueden hacerse de modo que podamos subsanar esta terrible situación de manera airosa.


Consorcio de Compensación de Seguros

Tener un accidente contra alguien que no tiene seguro es una situación bastante angustiosa, inesperada y para la que no estamos preparados. Sin embargo, no todo está perdido, pues existen mecanismos compensatorios para cubrir los gastos económicos provocados por un accidente de tráfico. El Consorcio de Compensación de Seguros, se encarga de la cobertura de aquellos siniestros no cubiertos por las empresas de seguros. Casos como desastres naturales, motines o guerras pueden anular algunas pólizas de seguro, pero el consorcio se encarga de las indemnizaciones correspondientes.

En los accidentes en los que alguna de las partes no tiene una póliza de seguros obligatoria, el consorcio se puede hacer responsable de los gastos generados. Como podemos suponer, el consorcio no sustituye en ningún caso la obligatoriedad del seguro y las coberturas de gastos serán posteriormente cargadas al infractor.

Para activar la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros, debemos:

Constatar que el involucrado no tiene seguro

En la conmoción del accidente, algunos conductores afirman no tener seguro pero en investigaciones posteriores se descubre que sí están en posesión de una póliza. En esta situación es común olvidar muchas cosas como el nombre de la empresa o incluso la validez de la póliza de seguros.

Afortunadamente constatar que alguien está en posesión de una póliza de seguros es muy sencillo. Nuestra empresa de seguros o las autoridades, podrán comprobar fácil y rápidamente si la persona tiene un seguro contratado.


Firmar un parte amistoso 

Un parte amistoso es una de las formas exigidas por el consorcio para activar las reclamaciones correspondientes. Este parte amistoso no exime el informe del perito de accidente de tráfico. Además, se debe hacer una notificación a nuestra empresa de seguro, quienes determinarán las acciones legales y administrativas correspondientes.

Iniciar una reclamación ante el Consorcio de Compensación de Seguros

Una vez que tenemos los siguientes recaudos:

  • Parte amistoso con la descripción detallada del accidente firmado por ambas partes
  • Informe pericial con la culpabilidad y daños ocasionados por el accidente
  • Informes médicos, facturas de medicamentos, tratamientos u otros gastos médicos 
  • Bajas laborales y demás gastos ocasionados como transporte, cuidados y otros gastos

Debemos introducir una reclamación siguiendo el procedimiento indicado por el consorcio. Esta solicitud es sometida a evaluación, quien tramitará una indemnización y las medidas monetarias correspondientes. Estas indemnizaciones pueden no ser compensatorias para las víctimas. En estos casos podremos recurrir ante los tribunales civiles y mercantiles, a fin de obtener un resarcimiento adecuado de los daños.